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La plata es un material bonito, llamativo, apto para personas alérgicas a ciertos metales y aleaciones, vamos, es antialérgico. Eso sería en el caso de las joyas, que es uno de los materiales más usados, es apto para todo el mundo y también es económico.

Pero tiene una pega… la plata se queda negra. Pero cuidado… que se quede negro no significa que se haya estropeado, que no sea de calidad, que se tenga que tirar, que no valga para nada… ¡nada más lejos de la realidad!

La plata se queda con una tonalidad oscura o incluso totalmente negro, como si se hubiera estropeado u oxidado, pero lavándolo adecuadamente, vuelve a recuperar su intenso y característico brillo de color plata.

Para limpiar la plata, no hace falta llevar la joya a la joyería. Evidentemente, allí te lo limpiarán, pero es algo que tú mismo/a puedes hacer en tu propia casa y te saldrá muchísimo más económico.

No solamente se queda en esa tonalidad tan oscura y fea, como si se hubiese oxidado, por no usarlo… si se toca, tiene contacto la pieza con ciertos líquidos y productos, se vuelve oscura/negra.

Por ejemplo, a la hora de limpiar si se llevan anillos, la lejía, deja la pieza inmediatamente la plata de color oscuro. Pero tranquilidad, ¡que no cunda el pánico! Se puede volver a recuperar la pieza sin necesidad de desprenderse de ella no tirarlo… se lava y puede lucir incluso más bonito.

Instrucciones

  1. Se puede limpiar con un cepillo de dientes y una pasta dentífrica. Coge la pieza de plata, lávala con agua y jabón y a continuación, ya enjuagado, échale pasta dentífrica al cepillo de dientes y limpia con ello la pieza de plata. Ve frotando poco a poco, pero, ante todo, insiste. Si hay que echarle una buena capa de dentífrico a la pieza de plata y luego ir frotando con el cepillo, hazlo.
  2. Utiliza el bicarbonato (que podemos tener todos en casa) y agua. ¿Cómo hacerlo? Hay dos opciones con el bicarbonato sódico.
  3. Una de ellas es hacer una pasta. Calienta agua y cuando esté en ebullición, retírala. Coge el bicarbonato, ve echándole al agua y no pres de remover. Cuando hayas conseguido una pasta, cógela y aplícala sobre la joya o pieza que quieras limpiar. Déjala actuar varios minutos (media horita). Después, frótalo bien y lávala la pieza bajo el grifo. A continuación, repite lavándolo con agua y jabón y seca bien.
  4. La otra opción con bicarbonato sódico seria esta otra opción: Coge la pieza de plata y échale encima bicarbonato. Cubre bien la pieza y échale bastante bicarbonato. Ve frotando la pieza. A continuación, ayúdate del agua para repetir la operación, frotando y haciendo una ligera mezcla. Puedes frotarlo preferiblemente, con un cepillo de dientes. Aprovecha uno que tengas viejo y después tíralo o bien, un trapo de algodón. Después, la pieza de plata lávala muy bien con agua caliente y jabón. Después sécala muy bien.
  5. Papel de plata o llamado papel de aluminio. Coge un bote que no utilices, puedes reutilizar un bote/frasco de vidrio de conservas. Coge una lámina de papel de aluminio, coge un trozo que puedas meter dentro del bote de vidrio y colócalo en la parte inferior del frasco. A continuación, coge la joya de playa y métela dentro (obviamente que te quepa la pieza dentro sin problemas y que después, puedas sacarla). Ahora mete agua dentro. El agua tiene que estar caliente. Cuidado de no quemarte y cuidado de que la temperatura no haga que reviente el cristal por el cambio de temperatura. Cierra bien la tapa del bote y déjalo actuar quince minutos. Tras este tiempo, coge el bote y sacúdelo (para que la joya y el aluminio haga su trabajo). Repite esta acción cada X minutos y el tiempo más o menos, una hora. Asegúrate después de que ha funcionado. Coge la pieza de plata y mírala. Si ya está limpia, coge un cepillo o un trapo y límpiala de nuevo para retirar los trazos que pudieran quedar. Después finaliza lavándolo con agua y jabón y sécalo.
  6. Productos específicos que venden en grandes superficies. Los más comunes y efectivos son estos: líquido y algodón. El algodón conocido popularmente como “el algodón mágico” es un algodón que está impregnado en una sustancia especifica con la que deja la plata reluciente y muy limpia.
  7. ¿Cómo se utiliza el algodón mágico? Siempre debes cerrar le bote muy bien tras su uso porque sino el algodón se seca y ya no sirve. Hay que tirarlo. Coges un poco de algodón, lo cortas según la cantidad que necesites. Limpias frotando la joya o la pieza de plata con el algodón. Insiste bien. Verás que ese algodón deja las manos muy sucias, así que preferiblemente, utilizar guantes de goma/desechables. Tras limpiar la pieza/joya, lávala bajo el grifo con agua y jabón y sécala. El algodón que hayas utilizada tienes que tirarlo, no se puede reutilizar. Lávate las manos con agua y jabón.
  8. El líquido. Son productos específicos para limpiar la plata. Generalmente, suelen tener un color azulado/blanquecino con un olor algo fuerte. Intenta llevar guantes para evitar que las manos se te manchen o destiñan y recuerda siempre lavártelas después con agua y jabón. Coloca sobre la superficie un trapo, papel de diario, revista vieja o algo, que evite que manche la mesa o la superficie. Coge un trapo, paño o papel de cocina y ve impregnando la pieza de plata con el líquido limpiador. Empápalo bien y con el trapo, paño o papel que hayas cogido, límpialo. Ve frotando e insistiendo en las zonas con mayor suciedad. No te asustes si ves que el trapo se queda negro o estas manchándote las manos. Simplemente ocurre eso al limpiar el óxido. Tras limpiarlo verás que ya luce perfecto con mucho brillo. Lávalo ahora con agua y jabón y sécalo. Verás que la joya luce perfecta.

Que Necesitas

  • Bicarbonato sódico.
  • Agua.
  • Jabón
  • Papel de aluminio.
  • Limpiador de plata líquido.
  • Limpiador de plata llamado “algodón mágico”.
  • Guantes de plástico o guantes desechables.
  • Bote/frasco de vidrio con tapa hermética.
  • Papel de diario, revistas viejas o papel.
  • Trapo, papel de cocina, paño (Para limpiar la joya).

Consejos

Como ya hemos comentado, la plata es muy versátil. No solamente por lo bonitas que son sus joyas, como destacan, como brillan cuando están limpias, lo mucho que dura este material, que además es antialérgico (ideal para problemas con este material y piel).

Algo que hay que evitar a toda costa y es muy importante, no hay que rascar nunca la joya. Ni rascar, ni limar, ni lijar, etc. Nada que sea rallar la superficie. Porque en este caso, si se estropearía la joya. Para después arreglarlo, se tendría que llevar a la joyería y allí tendrían que pulirlo (con el consiguiente coste). Por tanto, nunca utilizar ningún producto agresivo con la superficie de la joya.

Otro dato interesante es saber si la joya es realmente de plata o no. Muchas veces a la hora de comprar una joya o complemento de este material, nos dicen que es plata y no siempre es así… ¿cómo cerciorarse de qué es auténtico?

Hay que saber que la plata para que se denomine pura tiene que tener una aleación del 92,5% puro. Sabiendo ya esto, la mayoría de las joyas o complementos, la podemos encontrar de la que se llama plata esterlina. Es básicamente la más conocida. No es plata pura, es una mezcla que se hace con el cobre y de plata sólo contiene un 7,5%.

Después ya están los que solamente contienen un baño. ¿Qué diferencias tiene? Pues básicamente en que solamente está bañado o tiene una capa muy fina que cubre la pieza con este material. De todas maneras, la pieza no es igual de duradera ni resiste tan bien el paso del tiempo ni el uso cotidiano. Cuidado con los alérgicos, porque en estos casos si que dan problemas de alergia, debido a que se termina quitando el baño de plata y dejando la otra aleación.

Para poder descubrir de manera muy rápida si esa pieza, complemento, objeto, etc. Es de plata hay que mirar un detalle: su código. ¿De qué estamos hablando? Pues es una pequeña marca, ojo, a veces son tan mínimas, tan pequeñas, que apenas se ven. Pero siempre, siempre, deben estar (y lo están). Si te dicen que si es de plata pura pero no lleva la marca, no te fíes, porque no es real. Siempre deben llevar una pequeña marquita que tiene estos números: 925. Por lo general siempre está en el interior de la pieza para que no se vea mucho. En las pulseras en la parte que va a la muñeca o en el cierre, en los anillos en la parte interior, etc.

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