Un contrato de alquiler es uno de los documentos que más están presentes en la vida de los ciudadanos, ya sea como inquilinos como propietarios de la vivienda. Sin embargo, la Ley de Arrendamientos Urbanos y todas las cláusulas que componen dicho contrato provocan numerosas dudas, tanto a la hora de negociar el contrato como de redactarlo si no se solicitan los servicios de un experto.

¿Qué es un contrato de alquiler?

Un contrato de alquiler es el documento final que justifica el acuerdo entre el arrendador y el arrendatario respecto a los derechos y obligaciones con los que cuenta cualquier inquilino que alquila cualquier tipo de vivienda o piso en todas las localidades del estado español. En cualquier tipo de contrato se debe describir con exactitud qué es lo que se va alquilar, es decir, la situación de la vivienda (calle, número, piso si fuera necesario así como la población), su superficie en metros cuadrados, la distribución del hogar, así como si cuenta con habitaciones extra como garaje, trastero y si viene incluida con muebles. Uno de los aspectos, y de los puntos en que se fijan numerosos inquilinos es en el precio de alquiler, que se negociarán primero es la cantidad a pagar. Debe quedar bien claro aspectos como posibles gastos extra que pueda tener la persona que alquila, como pudieran ser los gastos de comunidad o los Impuestos sobre Bienes Inmuebles, conocido popularmente como el IBI.

Las garantías son otro de los aspectos clave que aparecen en cualquier tipo de contrato de alquiler. La fianza debe ser de un mes para viviendas, y de dos para locales, oficinas de trabajo o naves y fábricas industriales. Si se acuerda, también debe definirse si el inquilino deberá pagar mediante una transferencia bancaria o bien lo depositará en efectivo al propietario de la vivienda. Otra de las garantías es si se va a producir una revisión anual de la renta. El Impuesto sobre el Consumo (IPC) suele variar cada año pero, si se desea, se puede establecer de forma fija y de esta forma ni se revisará ni variará anualmente.

Obviamente, los contratos tienen una duración determinada y los de alquiler no son ninguna excepción. Se puede establecer la duración deseada, pero el contrato se prorrogará hasta que se alcance un mínimo de tres años de duración. Sin embargo, el inquilino tiene la libertad de notificar, como mínimo un mes de antelación a la finalización de dicho contrato, su deseo de no prorrogarlo por más tiempo. Por otro lado, el propietario tiene la potestad de no prorrogar más el contrato, una vez finalizado el primer año, si justifica que necesita la vivienda para su uso persona o bien para alguno de sus familiares con primer grado de consaguinidad.

Beneficios de realizar un contrato de alquiler

La redacción de un contrato de alquiler es una obligación legal para justificar el alquiler de cualquier tipo de vivienda. Sin embargo, su correcta redacción aporta múltiples beneficios tanto para el propietario como el inquilino. Los más destacados son los siguientes:

  • Seguridad jurídica. Realizar un contrato de alquiler permite contar con una completa seguridad jurídica para cualquier tipo de disputa legal que pueda producirse entre el inquilino y el propietario, durante el tiempo que dure dicho contrato.
  • Es el documento que justifica todas las acciones. En este papel es donde se encuentra el acuerdo completo del alquiler de la vivienda o piso. Por tanto, ante cualquier tipo de queja, el contrato de alquiler será el que dilucirá toda la verdad.
  • Es obligatorio por ley. La Ley de Arrendamientos Urbanos obliga a la redacción de un contrato de alquiler. En otro caso, podría considerarse ocupación ilegal de la vivienda y podría acabar desembocando, si el juez así lo estima, en una orden de entrada de las fuerzas del orden para desalojar a los inquilinos.
  • Es necesario para solicitar cualquier servicio de un administrador. El propietario tiene la opción de delegar la administración de la finca a un servicio especializado. En el mismo caso, el contrato de alquiler es necesario para la correcta realización de las funciones de cualquier tipo de empresa de administración de viviendas.

Con la correcta redacción de un contrato de alquiler, tanto el propietario como el arrendatario podrán ejercer de forma total sus derechos y obligaciones y evitar posibles conflictos producidos por cualquier tipo de malentendido durante la negociación previa de dicho contrato.

Cómo hacer un contrato de alquiler

Una vez conocido las partes de las que consta un contrato de alquiler, vamos a ver cómo redactar dicho contrato para cumplir todos los requisitos legales estipulados. Por un lado, puedes encontrar formularios estándar en cualquier estanco de España. Sin embargo, el arrendador tiene la completa libertad de redactar su propio contrato desde cero estableciendo las cláusulas deseadas, siempre que ambas partes estén completamente de acuerdo. Los contratos de alquiler deben seguir el siguiente orden:

  • Lugar y fecha. Como en toda carta de correspondencia, se debe establecer el lugar y la fecha en la que se lee y se redacta el contrato de alquiler.
  • Reunidos: En este apartado incluiremos los datos personales de las dos partes, contando con el nombre y apellidos y el número de documento nacional de identidad del propietario y del inquilino.
  • Manifiestan… Aquí hay que indicar el objeto de alquiler, es decir, los datos de la vivienda explicados anteriormente como son los metros cuadrados que mide, número de habitaciones…
  • Estipulan… Una de las partes más importantes a rellenar en un contrato de alquiler. Todas las condiciones de cesión temporal de un local o vivienda deben incluirse en este apartado, así como las cláusulas extras que puedan regirse.

Algunas de las cláusulas extras más habituales que pueden regirse en un contrato de alquiler son la posibilidad de realizar obras. Numerosas familias no están de acuerdo con la decoración de una vivienda que van a alquilar, y prefieren remodelarla a su gusto. Por tanto, se debe establecer si está permitido la realización de obras y, en caso afirmativo, hasta que punto el inquilino tiene libertad para realizarlas. Obviamente, siempre se deben respetar las condicionas básicas de habitabilidad manteniendo los servicios de luz, agua y gas en todo momento. Además, y más en época de crisis económica, las demoras en el pago del alquiler son el pan de cada día. Por ello, en el contrato de alquiler también se estipulará las conscuencias de retrasarse en alguna de las mensualidades. Algunos propietarios, por su parte, también incluyen descuentos para aquellos arrendatarios que puedan realizar el pago de un tiempo por adelantado. Esto también deberá incluirse en el contrato.

Aquí te dejamos un par de ejemplos de contratos de Alquiler para que te puedas descargar

Ejemplo 1 de Contrato de Alquiler

Ejemplo 2 de Contrato de Alquiler

Con todo, existen numerosas razones por las que un contrato de alquiler debe realizarse con sumo cuidado. Es la justificación legal con la que cuentan ambas partes para demandar al otro en caso de desacuerdo, además del único documento legal que tiene validez ante las diferentes instituciones públicas. Por esta razón, es imprescindible leer con sumo cuidado la forma en la que se redacta dicho contrato, las partes con las que debe constar para poder firmarlo ante notario sin ningún tipo de problema. Por ello, en numerosas ocasiones, cada vez son más las personas que acuden a un servicio profesional de administración de fincas en nuestro país.

 

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