La limpieza de la casa es una labor que puede ser tediosa y fatigosa, pero es imprescindible para lograr un entorno con el menor cúmulo de bacterias y microorganismos que son perjudiciales para la salud, por ejemplo, para los órganos respiratorios, y por otro lado, para mantener en un estado óptimo todo nuestro entorno hogareño, ofreciendo un aspecto agradable y un ambiente confortable.

Dentro de una casa, la cocina es un espacio que está expuesto de forma cotidiana a la suciedad, al ser donde se cocinan alimentos que desprenden grasas y humos que impregnan las superficies. Y dentro de la cocina, el horno es un electrodoméstico de los que más se ensucian a lo largo de los días, pues se utiliza con frecuencia para preparar las comidas diarias de una casa, lo que propicia que su interior se vaya manchando con grasas y salpicaduras de los alimentos que se cocinan en su interior, creándose residuos que permanecen incrustados en las paredes internas del aparato, o en las bandejas que usamos para contener las viandas.

Esa continua exposición a grasas y suciedades provoca que la limpieza del horno sea trabajosa, al ser necesario rascar con intensidad y con tesón para desprender esa suciedad seca y agarrada. Lo habitual es frotar con energía el interior del horno con algún trapo mojado en algún producto de limpieza específico que normalmente se vende en droguerías y supermercados, con potentes y tóxicos ingredientes químicos, que siempre hay que manejar con cuidado.

Otra alternativa que se ha puesto de moda en los últimos años es el uso de las llamadas vaporetas, o máquinas limpiadoras de vapor a presión. Son bastante útiles, pero en general precisan usarse junto con los tradicionales productos líquidos y en espray.

Junto a estos productos comerciales fabricados por la industria química, que son muy eficaces a la vez que contienen partículas altamente contaminantes, está la limpieza del horno a base de productos o elementos naturales y de uso común y nada tóxicos para la salud general, lo que no quiere decir que no haya que manejarlos con suficiente cuidado para que no nos ataquen la piel.

Para darte todos los datos que necesites para saber cómo limpiar un horno, te mostramos una serie de consejos para que logres como resultado un horno perfectamente limpio y brillante.

Cómo limpiar el horno
Productos industriales

Los productos habituales de tiendas y droguerías casi siempre vienen en forma de espray. Son espumas o similares que se aplican sobre las paredes del horno, se dejan actuar un corto periodo de tiempo y después se pasa un paño mojado para retirar los restos de esa espuma que ha desincrustado la grasa y la suciedad. Son bastante rápidos y cómodos de usar, aunque no hay que olvidar que son productos muy contaminantes.

Artículos simples y ecológicos

Como alternativa a los tratamientos industriales para limpiar el horno, podemos usar otros artículos que son fáciles de adquirir porque son de uso cotidiano en cualquier casa, no son contaminantes y por tanto ecológicos y dan los mismos resultados que los productos de fabricación química. Cosas como el bicarbonato, el vinagre y la sal pueden dar los mismos resultados y además son más baratos.

Con bicarbonato y vinagre

El bicarbonato de sodio se usa en diversas preparaciones en la cocina, como en bebidas, para elevar las masas que se van a hornear, para ablandar legumbres, o como remedio medicinal suave como es el caso de las indigestiones o sobremesas pesadas. Y también tiene grandes beneficios como limpiador en toda la casa y para todo tipo de lugares, como puede ser el horno de la cocina. Y lo mismo podemos decir del vinagre.

Para limpiar el horno con estos simples productos, el bicarbonato y el vinagre, saca en primer lugar todas las bandejas que tenga el horno. Normalmente hay una o dos, y deberás sacarlas para limpiarlas fuera del horno, en el fregadero, por ejemplo.

Llena dos cucharadas de bicarbonato y ponlos en un tazón y agrégale agua, del grifo a la vez que vas removiendo constantemente, con el fin de tener una pasta no demasiado espesa, que después frotarás por todo el interior del horno.

Aségurate de extender la pasta por todos los rincones dentro del horno, e incluso pon más en los puntos que veas que hay más suciedad incrustada. A la vez, restriega bien la pasta pero sin exagerar, porque una vez untada por todas las superficies internas, deberás dejarla durante toda la noche, y más, porque deberá estar haciendo sus efectos durante doce horas seguidas.

Tras el paso de esas horas, retira toda la pasta que has frotado en el horno con un paño humedecido en agua, poco a poco. Si quieres ten a mano un barreño con agua para ir limpiando ese trapo hasta que hayas quitado toda la pasta de bicarbonato y agua.

Después de haber usado el bicarbonato, ponte con el vinagre. Empapa otro paño con vinagre común de vino y restriega todas las paredes del horno, y conforme vayas pasándolo, podrás ver el estupendo efecto de limpieza que va teniendo el horno. Todo queda de un reluciente brillo como si fuera nuevo y perfectamente limpio.

Para rematar correctamente el trabajo, ahora enciende el horno y ponle la temperatura muy baja, con el fin de que el calor queme o destruya cualquier resto de la pasta de limpieza que pudiera haber. Así el horno quedará en completa situación para ser usado de nuevo completamente libre de suciedad.

Mientras el horno está a baja temperatura, limpia las bandejas del horno con la mezcla de bicarbonato y agua, y después frótalas con vinagre. Si tuvieran mucha suciedad incrustada, déjalas con la pasta untada durante una hora o dos, y mira de vez en cuando como están, y entonces límpialas con un trapo mojado en agua. Después fróta las bandejas con vinagre, para que queden brillantes.

Por último, ponte a trabajar con la ventana del horno, donde también van a parar todo tipo de salpicaduras de grasa y de los alimentos que se cocinan en el horno. Lo recomendable es que le apliques la misma pasta de bicarbonato y agua que al resto del interior del electrodoméstico y de la misma manera se quede así toda la noche, o las doce horas indicadas.

También se puede limpiar la puerta del horno después de acometer el horno propiamente dicho, preparando un poco de pasta de bicarbonato y agua, extendiendo esta por la puerta, en su parte interior y en la exterior, y dejar que haga sus efectos durante media hora. Este tiempo bastará para que levante la porquería adherida al cristal. Después sólo tendrás que pasar la bayeta húmeda para quitar los restos de bicarbonato y lograr una puerta limpia y brillante.

Con sal

La sal es un condimento básico en la cocina, pero tiene muchos usos aparte de los gastronómicos, pues también su lugar a la hora de realizar limpiezas variadas. Es un producto asequible y barato. Para usarlo en la limpieza del horno debería empezar por mezclar medio litro de agua con un cuarto de kilo de sal.

Así tendrás una pasta que deberás aplicar en las paredes internas del horno, bien extendida por todos los lados, en particular en los puntos donde esté más “pegada” la suciedad y las manchas estén más resecas. Deja que la mezcla vaya actuando durante quince o veinte minutos. Cuando pase ese tiempo pasa una esponja o una bayeta mojada en agua y escurrida para retirar la pasta salina.

Si después de quitar toda la sal observas que hay algunos malos olores que no se han ido con las friegas de la pasta de sal, tienes a mano igualmente el vinagre. En este caso toma el vinagre que sea de vino blanco y lo mezclas con un cuarto de kilo de sal hasta tener otra pasta homogénea. Procura, añadiendo algo de agua, que te quede lo suficientemente líquido para que lo puedas verter dentro de una botella con cabezal de espray.

Usa el espray para rociar con él las paredes del interior del horno y dejas que actúe cinco o diez minutos. Después vuelve a usar la bayeta o la esponja humedecidas para retirar los restos de sal y vinagre, y así tendrás el horno libre de olores raros y completamente aseado.

Con limón

El zumo de limón, además de uso en bebidas de todo tipo y numerosos platos culinarios, también potentes efectos antibacterianos y desinfectantes, por lo que también es otro producto natural que se puede aplicar en la limpieza de la casa, y en particular, del horno en la cocina. Es muy activo contra la grasa y expande su agradable olor cítrico.

Para limpiar el horno, deberás de cortar un par de limones y exprimirlos. Pon el zumo en una cazuela metálica o de cerámica, sin partes de plástico u otros materiales que se pudieran derretir. Pon la olla dentro del horno, y programa que funcione durante media hora, después de haberlo precalentado unos diez minutos, a 250 grados. Cuando pase este tiempo, saca la perola y desliza un trapo de cocina o papel de servilleta ligeramente humedecidos por todas las superficies interiores hasta que todo esté correctamente limpio.

Cómo limpiar el horno

Con vinagre

Del vinagre ya henos hablado en todos los apartados anteriores, y además de las ensaladas, tiene un probado efecto limpiador en cualquier parte de la casa, y en la cocina en particular.

En este caso, deberás usar vinagre de sidra de manzana y lo mezclarás con bicarbonato sódico y una vez conseguida una mezcla bien agitada, la introduces en un espray o pulverizador. Con este espray rocía bien todo el interior del horno, que esté bien extendido. Después enciende el horno y deja que se caliente a 120 grados. Cuando hayan transcurrido unos diez o quince minutos, apaga el horno y deja que se enfríe. Una vez frío, pasa una esponja o un paño húmedos para retirar los residuos de la mezcla y la suciedad desprendida hasta que tengas perfectamente limpio.

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