Pese a que la cocina es una habitación que se suele limitar a preparar la comida, en cada vez más hogares también se utiliza para realizar las comidas comunes. Por ello, se intenta agregar un toque decorativo a partir de utilizar cortinas para cocina. Son comunes en numerosas cocinas y están situadas, especialmente, encima del lavaplatos o del grifo que utilizamos para lavar los platos de forma manual. Las ventanas que sujetan estas cocinas requieren un tratamiento especial previo porque están expuestas constantemente a la humedad, así como al calor y las llamas que pueden producir los fogones mientras se cocina. 

¿Qué son las cortinas para cocina?

Las cortinas para cocina son aquellas utilizadas en las ventanas de la habitación de la casa destinada a cocinar, comer e incluso realizar vida social con nuestros familiares o amigos. Tienen fines decorativos, que pueden ir acompañadas de plantas interiores, así como para preservar la intimidad de los que viven en dicho hogar ya que en numerosas ocasiones la cocina es la habitación que da a la calle. La particular ubicación de dichas cortinas restringe el uso de determinadas tipos de tela, así como el largo y el volumen de estas por las condiciones que se encuentran en la cocina. De esta forma, las cortinas para cocina son menos complejas y existen menos tipos que el resto de cortinas ornamentales, utilizadas en el resto de habitaciones.

Generalmente, existen tres tipos diferentes de cortina para la cocina. A las cortinas tradicionales se unen las cenefas, ideales para aquellos que solo quieran cubrir media ventana, mientras que los faldones de privacidad permiten elegir de forma personalizada la cantidad de ventana que queremos esconder. El grado de transparencia de las cortinas será otro de los aspectos clave. En función de lo que elijamos, necesitaremos prender la luz para cocinar pero no tendremos ninguna molestia con los rayos de sol, o en cambio, podemos elegir una forma natural de iluminar la cocina.

La mayoría de expertos coinciden en que el atractivo de una cortina reside en su caída. En la mayoría de habitaciones es necesaria que ésta llegue al suelo para aprovechar al máximo su impacto. Sin embargo, la cocina es una de las excepciones. Pocas ventanas en esta habitación llegan hasta el suelo. De hecho, en la mayoría de ocasiones, el lavaplatos está debajo. Por tanto, debemos elegir un tipo de cortina más funcional. Los colores también deben ser discretos, en la mayoría de los casos, para poder conseguir esa calma que nos permita cocinar con tranquilidad. A la hora de calcular la longitud de la cortina, también deberemos tener en cuenta el tipo que queremos. Podemos encontrarnos con una cortina con muchos pliegues o con pocos. Se obtiene multiplicando la longitud de la tela por la dimensión de la ventana que queremos cubrir.

Beneficios de usar cortinas para cocina

Usar cortinas para cocina puede no tener ningún significado para muchos. Sin embargo, sus funciones pueden dar muchos beneficios a los que invierten tiempo en elaborarlas. Los más destacados son los siguientes:

  • Tiene fines decorativos. Pasamos mucho tiempo en la cocina preparando las diferentes comidas. Por ello, contar con cortinas puede dar un toque más alegre y divertido para la persona que le toque hacer las funciones de chef.
  • Preserva la intimidad. Todo el mundo quiere su intimidad en aquellas actividades que considere fetiche. Para algunos, esta es la cocina donde lo ven como su santuario. Te permitirá realizar tarta de chocolate con un mejor ambiente. Contar con algunas cortinas en las ventanas permite evitar, en caso que la habitación tenga comunicación con la calle, que los de fuera puedan saber lo que estás cocinando.
  • Protege de los rayos solares. Las inclemencias meteorológicas también pueden ocurrir si nuestra cocina da a la calle. Por ello, en plena época veraniega, con las cortinas podremos cocinar sin ningún tipo de problema de cegarnos con el sol. En cambio, si llueve también nos pueden proteger de la posible entrada de agua.
  • Son muy económicas. Los diferentes tipos de cortinas para cocina, incluso realizadas manualmente, tienen un coste muy bajo. Por ello, se pueden aplicar para conseguir estos beneficios con escaso trabajo e inversión. Además, si eres amante de las manualidades incluso puedes llegar a conocer gente con este hobbie. De hecho, existen clubs para crear cortinas. Puedes convertir tus aficiones en un reclamo social para entablar nuevas amistades.

Con todo, la única decisión que deberás tomar es si optarás por comprar cortinas de cocina a un precio realmente bajo o, si por contra, querrás matar la típica tarde de domingo sin planes para ponerte a hacer manualidades y elaborarlas tú mismo. Sin duda, es una gran opción para poder hacerlo en familia.

Cómo hacer cortinas para cocina

Para aquellos que opten por la segunda opción, te explicamos de forma muy sencilla cómo realizar cortinas para la cocina. El primer paso por determinar el tipo de tratamiento de ventanas que deseas, es decir, el tipo de forma que quieres dar a tus cortinas. Entre las diferentes opciones disponibles, destacan las cortinas que van de lado a lado, junto a las cenefas (se extienden horizontalmente en la parte superior de la ventana) y los faldones de privacidad (piezas simples diseñadas para bloquear media o dos terceras partes de la ventana). Una vez establecida esta distinción, llega la hora de tomar medidas a la ventana para poder elegir correctamente las cortinas. En caso de optar por faldones de privacidad, recuerda que también es necesario saber las medidas que van desde el punto central hasta el inferior de la ventana. La función de tu cortina también deberá saberse en este punto. Antes de comprar la tela, debes decidir el volumen de la cortina. En términos técnicos, un volumen de 1,5 se identifica como una pieza plana mientras que un volumen de 3 ya es una pieza armada con lujo.

Para determinar la cantidad de tela que necesitas comprar deberás hacer algunas operaciones matemáticas. Una vez decidido el volumen de la cortina, multiplica el ancho de la ventana por dicho volumen. En función del tipo de cortina que vas a elegir deberás realizar algunas adaptaciones específicas. Sea como sea, es recomendable dejar 5 centímetros de ancho y 15 de largo para poder realizar dobladillos, en caso que fuera necesario. Una vez realizados los cálculos, llega la hora de comprar la tela. Recuerda no comprar ninguna que pueda encoger, desteñirse o presente dificultades para ser lavadas. A partir de aquí, tenemos la tela y llega la hora de ponernos manos a la obra. Previamente, plancha la pieza. Con una regla estableceremos las dimensiones y las marcaremos con un marcador de tela antes de cortarlas para conseguir las medidas exactas.

El último paso pasa por conseguir que se mantengan rectas cuando las colguemos. Lo primero será crear los ruedos inferiores creando los agujeros con el ruedo que se desea y coser posteriormente las orillas. Se aplicará lo mismo en los lados derechos y izquierdo para que quede todo uniforme. A partir de aquí, doblaremos la parte superior de la pieza de cortina a unas 0,5 pulgadas, el revés por dentro y la plancharemos. Un segundo doble nos permitirá asegurarnos que la pieza quede por dentro. Cosiendo, finalizaremos el doblez de la varilla de la cortina. Siguiendo este esquema, nos permitirá conseguir multitud de opciones posibles para crear cortinas para la cocina y conseguir un mejor ambiente para preparar las mejores cenas.

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