Como ocurre con todo en la vida hay una técnica para fregar. Hay quienes no saben y además estropean el suelo en el que lo hacen, por eso aquí vas a aprender algunos trucos para saber cómo fregar.

Parece sencillo pero no todo el mundo sabe fregar, y es que no sirve con meter en un cubo una fregona, secarla encharcada de agua y esparcirlo por el suelo. Hay algunas superficies muy sensibles y necesitan un cuidado especial. Debes conocer el tipo de superficie sobre la que vas a fregar, y es que dependiendo de lo delicada que sea podrás usar unos productos u otros. En general los suelos nuevos, de parquet o imitación del mismo no permiten que se les friegue con productos normales, y de hecho no es aconsejable que se pase el mocho más de una vez por semana porque las tablillas pueden humedecerse demasiado y estropearse mucho antes de tiempo. Por cosas como estas es mejor que sepas sobre qué superficie estás fregando para evitar futuros problemas.

Aquí tienes algunas claves para hacerlo correctamente y que te sea más sencillo.

Instrucciones para fregar

  1. Elige una buena fregona. Para empezar que sea cómoda para ti a la hora de usarla y que además de limpiar el suelo absorba esa suciedad que no vamos a poder pillar con la escoba.
  2. Primero tienes que saber sobre qué superficie vas a limpiar, y es que hay algunos suelos que necesitan un cuidado especial y no sirve con una fregona cualquiera ni con un producto estándar. Infórmate antes de empezar.
  3. Elige los productos para fregar. Ya sea una fregona y su cubo o los productos especiales que necesites. Los productos suelen tener olores y uno muy bueno es el que esta perfumado con limón porque da sensación de fresco y limpio.
  4. Ve a la bañera y llena el cubo con agua. Usa una temperatura media. Y mientras lo llenas echa el producto que hayas elegido para que vaya haciendo jabón a la vez que se llena.
  5. Saca el cubo cuando esté lleno y llévatelo a la habitación o estancia por la que vayas a empezar.
  6. Mete la fregona en el cubo con agua para que se empape bien y escúrrela en el espacio que tiene pinta de exprimidor. No debes limpiar con la fregona encharcada porque además de que va a tardar más en secarse, puedes crear humedades en tu suelo y el techo del vecino.
  7. Empieza a fregar la primera de las estancias. No hagas mucha presión con la fregona en el suelo ya que no hará falta, a no ser que haya una mancha muy persistente que entonces nos tocará presionar más.
  8. Cambia el agua cuando creas necesario, si es una casa pequeña no te hará falta, con que dejes la cocina para lo último está bien. Pero si tienes muchas habitaciones puedes hacerlo en dos veces.
  9. Si hay muchos elementos como mesas, sofás y cosas grandes y quieres fregar por debajo, puedes desplazarlo, fregar esa zona y una vez se haya secado lo devuelves a su sitio y sigues fregando el resto.
  10. Cuando termines de fregar debes echar el agua de nuevo por la bañera, o en el caso de que tengas patio y haya algún sumidero, también puedes verterlo por ahí. Enjuaga bien el cubo para no dejar olores y escurre bien la fregona para que el tejido de ésta no se oxide y se estropee al quedarse mojado. Espera a que se sequen bien el cubo y la fregona y después guárdalos o déjalos en el sitio que tengas destinado para ellos.

Consejos para fregar

  • Deja el baño y la cocina para el final. Es suciedad diferente la creada por un pisotón en el baño en agua que crea como barrillo o el de comida y grasa en el suelo de la cocina. Para estas estancias, en especial para la cocina, lo mejor es que cambies el agua del cubo.
  • Friega desde el fondo de la habitación hacia la puerta, de este modo no irás pisando lo fregado y no tendrás que esquivar lo mojado para salir.
  • Deja las puertas y ventanas abiertas para que se seque más rápido el suelo y no se cree humedad en la casa.
  • Para saber la cantidad de producto que debes poner usa el tapón del mismo, en el que hay medidas para que no te pases echando, ya que más no dignifica que va a quedar más limpio, sino que estas malgastando más producto.
  • Hay quienes usan lejía, pero lo malo es que tiene un olor muy fuerte y dependiendo del tipo de suelo lo puede estropear. Para suelos de baldosas vale casi cualquier producto, pero para parquet y suelos más modernos se necesitan especiales.
  • Por lo general primero se barre y luego se friega. Si lo haces al revés volverás a llenar el suelo de polvo. Del mismo modo que antes de nada debes limpiar el polvo, ya que este caerá al suelo, después lo barreras y por ultimo fregaras para rematar.
  • Si has cambiado recientemente el suelo y tienes la oportunidad de preguntarle al obrero que productos debes usar y cada cuánto tiempo, mejor. Suelos como el parquet no se pueden fregar todos los días.
  • Del mismo modo que sería necesario barrer todos los días, fregar no tanto. Al tener que mojar el suelo, si es superficie especial, no las baldosas de toda la vida, puedes hacerlo cada dos días o incluso un par de veces por semana. Tampoco quieres estropearlo y si barres y limpias el polvo a diario no hace falta pasar también la fregona porque no habrá tanta suciedad.
  • Pide ayuda si tienes que fregar una superficie en la que haya muchos muebles y es que puede que te cueste a ti solo desplazarlo. Solamente serán diez minutos, lo que tardéis en moverlo, en fregar y que se seque para volver a ponerlo en su sitio. Nunca devuelvas los muebles sin que la superficie en la que van esté seca, porque si no se quedará una mancha en el suelo que más tarde vas a tener que fregar.
  • Si has probado con un producto de limpieza y notas que el resultado no es el que te gustaría, sigue probando con otros. Puede que quieras un suelo brillante y necesites un producto abrillantador o puede que lo que hayas comprado te deje el suelo pegajoso, porque ya no depende solo de la superficie que sea, sino del uso que se le dé, porque no es lo mismo que haya todo el día niños jugando y ensuciando el suelo a que sea una habitación que solo se usa para dormir, en la que será más indiferente el tipo de producto usado.
  • Los problemas al fregar también vienen de una mala fregona, del mismo modo que usar durante demasiado tiempo la misma y el mismo cubo que ya están muy sucios y el olor no se va, hacen que la limpieza no sea la misma. Por eso, y dependiendo de cada cuánto friegues, es importante que cambies el cubo pero sobre todo la fregona. Por mucho que sea un producto para limpiar el cepillo de dientes también lo cambiamos cada dos meses más o menos, pues con la fregona hay que hacer lo mismo para que siga limpiando como el primer día y no nos de problemas.
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