En este tipo de salones de pequeñas dimensiones lo realmente importante, es saber escoger bien los muebles para que no quiten espacio y que se vayan a aprovechar al máximo con elementos que ya se tienen o se piensan comprar, porque si se compra uno cuyo tamaño no va a ser aprovechado le estará quitando el lugar a otro objeto que quizá se pueda utilizar con mayor frecuencia. A parte de escoger un estilo determinado, es importante combinar bien los colores y no ser extravagantes, por eso es recomendable ver algunas revistas de decoración de interiores, incluso dejarse aconsejar por los vendedores de las tiendas, que tienen experiencia en la materia. No es recomendable sobrecargar, sobre todo en espacios pequeños pues hace que visualmente se reduzcan aún más, por eso la iluminación es realmente una parte fundamental para generar sensación de mayor amplitud, pero si se llena la estancia con demasiados objetos, no sirve de nada. Hay que tener en cuenta por cuantas personas va a ser ocupado a diario, para saber cuántas plazas pueden tener los sofás, o si se opta por varios individuales, sobre todo que sean cómodos y de calidad.

Estos son tres opciones para decorar salones pequeños:

Salón clásico con muebles de múltiple utilidad.

Los espacios reducidos siempre se deben decorar de manera inteligente, por eso llenarlos de muebles de una sola utilidad tendría poco sentido. La mejor idea es encontrar aquellos muebles que se puedan trasladar o que se pueden usar para hacer varias cosas, como por ejemplo puede ser los puff, en este caso los cuadrados o rectangulares de tela, pueden usarse para que alguien se siente sobre ellos y a la vez para colocar los pies o incluso para poder colocarles encima algunas mantas en las épocas de más frío. Por otro lado, las mesitas de tipo auxiliar con ruedas que se puedan desplazar, por si se quiere tomar o comer algo sentado en el sofá o leyendo alguna libro o revista, para después volverla a colocar en su esquina del salón.

Los sofás dependiendo del tamaño y la amplitud, pueden ser de dos o tres plazas, quizá se recomendaría elegir uno de cada tipo, colocados en forma de L, aunque otra opción sería escoger uno lo más amplio posible y otro solo de una plaza. En el centro se podría colocar una mesa cuadrada, en este caso de madera con forma rectangular y con un espacio abierto por dentro, para poder colocar todo tipo de cosas, como pueden ser cajas con cables de la televisión o algún catálogo de decoración. Sobre ella se colocaría un jarrón de cristal de gran volumen, y alguna que otra bandeja de corte clásico, así como porta velas o bomboneras. Si se tienen muchas cosas que guardar, en una de las paredes se podrían poner un par de estanterías de lado a lado, y utilizarlas a modo de biblioteca.

Los lugares pequeños, es este caso el salón deben estar muy bien iluminados, por lo que, a la hora de poner cortinas, se podría optar por las de tipo store con una tela translúcida o con cortinas finas en tono blanco o beige.

El suelo todo de parqué en un tono madera de halla y colocar una alfombra lisa de un solo color, siempre que esta no llegue a abarcar todo el espacio. El conjunto de gama de colores que se podrían emplear sería de la familia de los marrones con toques de blanco y algún grisáceo.

El salón biblioteca contemporáneo.

Para los amantes de los libros, la cultura, la historia o las novelas de amor y misterio que tengan cientos de libros, pero no dispongan de una habitación sola e independiente para colocarlos, puede sacar partido a su salón pequeño y llenar la pared de estanterías, el mismo número a cada lado, unas cinco o seis colocándolas incluso a los lados del ventanal. En cada fila se puede colocar un género diferente o por colores, como resulte más agradable a la vista. La estantería hecha con escayola manteniéndola en el color original que es el blanco, sin echarle ninguna mano de pintura. La ventana que queda en medio debe dejar paso a la luz, por lo que no se le deben colocar cortinas opacas u oscuras, sino algún store o visillo ligero y en tonos suaves como pueden ser un verde o azul claro o un beige.

Los sofás en forma de L que están muy de moda, se pueden acoplar bien a los salones pequeños, pues en ellos caben incluso cuatro o cinco personas y evita que se necesite más de un sillón, que además no cabría por la falta de espacio. El color escogido sería un café acompañado de cojines coloridos que destaquen sobre el tono oscuro y que llamen la atención. En el centro una mesa con forma cuadrada hecha con tablones de madera similar a los palés, fabricada en roble, se puede acompañar de alguna maceta de arcilla con flores grandes en color verde y amarillo.

El suelo cubierto por láminas de vinilo en un color marrón medio y alguna moqueta acompañada con un dibujo abstracto pero elegante. Las paredes en blanco y un par de lámparas de pie para que el salón esté bien iluminado por las noches.

En la pared principal un mueble sencillo, con forma rectangular y hecho también en madera sostenido por cuatro patas pequeñas con forma cilíndrica, para poner la televisión con algunos recovecos para colocar elementos decorativos como pueden ser velas, marcos con fotos etc.

Salón moderno de colores.

Usar demasiados colores a veces resulta pesado a la vista, y da un aspecto de recargado, pero hoy en día los salones llamativos gustan y están de moda, por eso son una buena apuesta.

Para empezar si todo el salón va a estar lleno de mucho color, lo mejor es que las paredes permanezcan neutras, dejando algún cuadro que impresione por sus formas y sus dimensiones fuera de lo normal. El suelo con baldosas blancas y muy brillantes, acompañado de una alfombra con un tono entre rosa y malva, haciéndola destacar.

Se pueden colocar un par de mesas de cristal y metacrilato, una en una esquina cerca de uno de los sofás con alguna lámpara cuya pantalla sea de color rojo, mientras que las patas de la mesita aparecen en color mostaza. La otra mesa en el centro también cubierta de un cristal rectangular, pero las patas en tono marrón que combinan con la alfombra. Encima de esta irían unas cuantas velas grandes en color verde. Lo más conveniente para los salones con espacio reducido es optar por un sofá, en este caso de tres plazas de tela negra, con cojines llenos de dibujos como pueden ser rayas, flores, o formas no definidas. Por otra parte, un sofá de una sola plaza con patas de madera y reposa brazos, acompañado igualmente por otro colorido cojín. Además, en uno de los lados de la mesa colocada en la esquina, se puede poner un puff rectangular de tela floreada, que por su forma no ocupa mucho y sirve como cualquier otro tipo de asiento para cuando vayan invitados a casa.

Para colocar la tele o el equipo de música se puede escoger un mueble de metacrilato en color azul o incluso rojo, que tenga varias estancias y que se apoye directamente sobre el suelo, sin soportes.

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