En la decoración los colores juegan un papel muy significativo y se hace bastante importante poder diferenciar los colores fríos y los cálidos, pues es así como lograrás tener tus espacios interiores decorados de una manera equilibrada sin importar el estilo; por eso acá te damos una guía de Cómo combinar colores cálidos y fríos, lo cual te será muy útil si quieres renovar o innovar en tu decoración.

Los colores transmiten y pueden llegar a influir en el estado de ánimo de las personas y sus reacciones, y también, según los tonos que utilicemos, podemos lograr que visualmente un espacio se vea más ancho, más acogedor, más alto o más profundo, por ello una sala del mismo tamaño que otra, dependiendo del color con que la pintemos, podría darnos la sensación de ser más grande o más pequeña.

Colores cálidos y fríos

Es importante que identifiques cuáles son; realmente se convierte en el punto esencial antes de comenzar tu decoración.

Colores fríos: entre estos colores tenemos los violetas, verdes y azules; la idea de estos tonos son emular el agua y el cielo.

Los colores cálidos: entre ellos encontraremos tonos como los naranjados, rojos, amarillos y la combinación entre sí. La idea de estos colores es proporcionar, como lo expresa su mismo nombre, calidez. Como te puedes dar cuenta estos colores simulan los tonos que puede tener el sol.

De este modo los colores más cálidos buscan atraer y crear sensaciones de cercanía;  cuando pintas una pared con estos colores te darás cuenta que parece que se hubiera acercado y si tienes un sillón de este color, parecerá que es más grande. En cambio los colores fríos lo que buscan es lejanía y dar así la sensación de estar en unos espacios más amplios.

Cuando optar por colores cálidos

Esto será apropiado si vez que tienes en tu hogar espacios que son bastante grandes y quieres que tomen una impresión de ser más acogedores.

Los colores en el verano por lo general resultan ser más cálidos.

Cuando usar colores fríos

Son ideales para los lugares más pequeños, si queremos que se vean más grandes; en esta regla debes tener cuidado pues la intensidad de color también cuenta y si utilizas un color más oscuro también se puede ver el espacio reducido visualmente.

Como esta clase de colores buscan el confort y la tranquilidad, son excelentes para aplicarlos a las habitaciones destinadas para dormir, ya que allí es el espacio que tenemos para descansar.

Combinar colores cálidos y fríos

Puedes tener por ejemplo el salón de tu casa pintado en un tono naranja y combinarlo con algunos accesorios que su tonalidad sea verde, igual con los muebles, de esta forma se verá equilibrada la calidez que tienen las paredes. Esto es un ejemplo, pero es bueno que lo tengas en cuenta para todas las partes de tu casa; es conveniente que combines los colores cálidos con algunas tonalidades que sean frías para que así rebajes un poco la intensidad de los colores que tengan tonalidad cálida. El anaranjado es un color que combina a la perfección con verdes y azules, así que de este modo quedarías con una linda decoración que se salga de la monotonía.

Si por el contrario tú quieres la habitación en un tono frío, lo aconsejable es que lo combines con colores más neutros como el negro, el gris o el blanco, aunque igual puedes probar los muebles de colores cálidos sobre un fondo que sea frío.

Puedes hacer la combinación con diferentes elementos como por ejemplo textiles, muebles, cojines, almohadas, alfombras, manteles, cortinas, colchas, o inclusive poner alguna pintura que tenga los colores deseados.

Los colores y las emociones

Se sabe, y con documentación científica, que los colores tienen efectos sobre las emociones de las personas y por lo tanto influyen también en su estado de ánimo. Así por ejemplo un color frío como el azul, trasmite calma, equilibrio y serenidad, por eso es un excelente color para la decoración en los dormitorios (en especial los de los niños) y sitios de trabajo; como ya lo mencionamos, la combinación perfecta sería con muebles blancos.

Por el contrario, los colores como los naranjados y los rojos representan pasión y son estimulantes, por eso se debe tener mucho cuidado y mirar bien el espacio que tenemos antes de incluirlos en la decoración, pues podría llegar a quedar saturado y estresante.  Este tipo de colores es bastante común encontrarlos en distintos negocios, pero si lo pretendes para tu casa, debes aplicarlos con moderación y balancearlos con otros tonos más fríos que le resten un poco a su intensidad. Un mueble rojo puede lograr darle vitalidad a tu espacio haciendo que se vea más anímico, y uno amarillo puede dar luminosidad si tienes espacios que sean oscuros.

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